La Bruja del Ojuelo, in memorian (Alberto Villén)

Nunca he sido de esas personas que suelen expresar abiertamente sus sentimientos, pero hay personas que pasan por nuestras vidas y nos dejan huella para siempre, y ahora que tengo la ocasión de expresarme al mundo a través de este blog, no quiero perder la oportunidad de rendir mi pequeño homenaje a una gran persona. Ya hace unos cuantos meses que mi tío, Alberto Villén, marchó por culpa de una enfermedad que parece invadirnos sin control, el cáncer, pero casi 10 meses después parece que todavía siga entre nosotros ya que nunca había visto tantas muestras de aprecio, cariño y admiración por alguien tan cercano a mi.

Desde entonces, muchos son los que han decidido homenajear a mi tío; el último de ellos en plenas fiestas de nuestro pueblo, Orihuela del Tremedal, donde cantaron una jota que él mismo escribió, y es que ese ha sido uno de sus grandes legados, algo a lo que en los últimos años se dedicó en cuerpo y alma ya que era una de sus grandes pasiones, la poesía, donde se convirtió en un referente bajo el seudónimo de ‘La bruja del Ojuelo‘. Nunca se me ocurrió preguntar el porqué de ese nombre, seguro que más de uno/a descubrió tras su marcha que tras él se escondía un hombre y no una mujer; la verdad, prefiero no conocer el origen de su firma y guardármelo como un bonito recuerdo para el resto de mi vida.

No conozco a nadie que antes o después de su marcha dijera una mala palabra de mi tío. Tenía especial facilidad por hacer feliz a la gente, por hacerte sentir importante, por dejarte huella, y sin duda lo ha conseguido. A pesar de ello, al igual que yo, era una persona independiente, volcada en su especial mundo, segura de sus decisiones y que luchaba y trabajaba por hacer lo que quería sin importarle el que dirán. Algunos decidimos pasar horas delante de un ordenador; otros delante de un papel escribiendo y haciendo ‘garabatos’. Que más da. Al final lo importante es ser feliz.

Para aquellos que quieran saber un poco más sobre mi tío, podéis encontrar algunas de sus poesías en CECAL o haceros con alguno de sus libro, ‘Tintas y Tintes. Desde el Tremedal‘, “Palabras retorcidas” y ‘”Del amor al odio en once sílabas“, en los que puso toda su ilusión y esfuerzo por llegar a publicar.

Allá donde estés, recuerda que te quiero. Ese cuadro de Nueva York no pudiste terminarlo, pero no dudes que mis ojos siempre lo verán lleno de color.

No te olvidamos.

Un beso tío. Un beso padrino. Un beso amigo.

La Bruja del Ojuelo, in memorian (Alberto Villén)
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Dedico muchas horas de mi día a día al marketing online, pero aquí también os hablaré de mis hobbies, tecnología y todo aquello que forma parte de mi día a día (y que merece la pena compartir).

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